para Aquel Señor, por compartir las mismas obsesiones
- Observar a los jardineros y envidiar su trabajo
- La taxista de Kioto que nos platicó en japonés durante un trayecto de diez minutos –parecía que nos estaba contando chistes- sin darse cuenta que no entendemos ni hablamos japonés
- Los empleados de las estaciones de tren cuya única función es saludar a los viajeros
- El chef que sacó un libro de biología para explicarnos qué tipo de pescado comeríamos
- La música relajante del shinkansen (tren bala) para avisar la llegada a una nueva estación
- La expresión de sorpresa de los japoneses cada vez que decíamos México
- Los peinados despeinados de la juventud (y de la no tan juventud también)
- Los bebés tan bien portados que parecen muñecos de trapo colgados de sus madres
- Los venados de Nara comiendo pedazos de papel
- Las calcetas de los uniformes escolares, con animalitos bordados en la pantorrilla